martes, 4 de octubre de 2011

Cuestión de acostumbrarse.



Y es que las personas van, vienen, aparecen y desaparecen. Muy pocas son las que aparecen en nuestra vida y permanecen en ella, sin distanciamientos, sin malas rachas, sin enfados, sin momentos de tensión.

Y hay algunas que se van, por unos motivos o por otros, y que simplemente no vuelves a saber nada de ellos. Y cuando esto ocurre, sufres, lloras, te apalancas en tu cuarto echando de menos cada momento, cada abrazo, cada día juntos. Miras fotos de aquella época en la que erais felices unidos. Risas, lagrimas, sonrisas, tonterías, frases, charlas...acabas echando de menos hasta lo que no vivisteis. Y llega un punto en el que sientes que no eres nada sin esa persona, que la necesitas, que necesitas vivir otra vez todo aquello, que necesitas llamarla, oir su voz, sentir su compañía. Hasta que un día te levantas, despiertas de ese sueño conformado por recuerdos: sonríes. Sí, esa persona ya no esta. Lo asumes. Es parte de un pasado. Un bonito pasado. Y no necesitas mas, porque todavia tienes mucho que vivir, mucha gente que conocer, muchas amistades por tener, muchos sueños por cumplir.


Simplemente es cuestión de acostumbrarse, de crear una nueva rutina, esta vez sin ellos. TIEMPO.

"Nada es para siempre, ni siquiera el dolor"





No hay comentarios:

Publicar un comentario