miércoles, 18 de abril de 2012
El error.
Construir una torre. Poco a poco. Minuciosamente. Con delicadeza. Colocando pieza por pieza en su posición, lenta y cuidadosamente. Subiendo. Cada vez mas
alto, cada vez mas cerca del cielo. Alta, sencilla, imponente. Y cuando solo te falta un
a pieza, cuando hay que levantar la cabeza para mirarla, cuando está tan cerca de las nubes que casi puede atravesarlas... es cuando cometes un error. Es entonces cuando colocas esa última pieza, un milímetro descolocada. Un simple milímetro de diferencia con el lugar donde deberia estar para continuar erguida, un milímetro de diferencia entre la cumbre y el suelo, entre la superioridad y la mediocridad, entre el todo y la nada. Y por ese espacio, por es
a pequeña porción invisible a nuestros ojos, se derumba sin que puedas hacer nada por remediarlo. Cae sin que haya posibilidad de sujección para poder salvar algo. Y sólo te quedan dos posibilidades: quedarte en el suelo y caminar toda tu vida mirando al cielo, o intentar construir la torre tantas veces como se
a necesario hasta que llegues a tocarlo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario