sábado, 14 de diciembre de 2013

Desencuentros fugaces.

Vulnerable. Como la inocente cría que escucha los gritos desde la penumbra de su habitación. Abrazada a su peluche trata de conciliar el sueño, pero sus fantasmas no paran de perseguirla, y si sueña, es con esas oscuras voces. No es la primera vez. Y por desgracia no será la última. Sus miedos cada día son mas fuertes y su mirada está cada vez mas perdida. Sólo necesita que se callen, que se alejen. Que se vayan. Lejos.

Solo necesita volver al momento en el que todo cambió.

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